sábado, 16 de septiembre de 2017

¡Seamos persistentes!


Si hay algo verdaderamente persistente es la naturaleza. Este fin de semana me traje una reflexión del Seminario Gerencia de Seguridad - Investigación Corporativa, evento organizado por la Asociación de Ejecutivos de Seguridad (AVES), realizado en Caracas.

"La naturaleza es terca", nos decía el Facilitador Álvaro Álvarez al referirse a las cualidades que debe poseer quien investiga, citando como ejemplo el curioso crecimiento de plantas en sitios prácticamente poco probables de espacio y condiciones, tales como las uniones de estructuras de concreto al intemperie o en lugares con casi nula posibilidad de vida vegetal.

Tal reflexión, entendiendo el objeto de esa premisa, la veo más bien -haciendo la comparación- con el esfuerzo y perseverancia del investigador de seguridad para lograr demostrar un hecho tal como ocurrió, o para buscar la verdad en determinado asunto de interés corporativo.

Esta sería entonces la misma tarea (en términos de terquedad) que nos toca a quienes hacemos las veces de agentes catalizadores de cambio como instructores. Por eso asumo que soy apasionadamente TERCO cuando se trata de capacitar y adiestrar a personal que cumple funciones de protección y vigilancia en la empresa privada.

Ya es sabido por todos que en Venezuela no existe legislación o normatización en materia de seguridad física, protección de bienes y personas, y debido a eso, al no haber un marco legal las empresas privadas que se dedican a este negocio hacen un titánico esfuerzo para poder dar un servicio de calidad

Hay empresas de vigilancia y de seguridad integral, pocas pero las hay, que se esmeran por contratar personal con un buen perfil, llevando a cabo procesos de selección de personal de manera más rigurosa que otras, las cuales aplican una serie de filtros pre empleo: prueba sicológica, examen médico, test de operaciones de seguridad, entrevistas, verificación de referencias y trabajos anteriores, etc. Sin embargo, como todo en la vida, lo que diferencia lo bueno de lo malo es la actitud y la disposición en hacer el bien o en hacer el mal. Para decirlo en criollo, si queremos que las cosas correctas se cumplan o las tareas se hagan de la manera adecuada, debe haber constante formación y aprendizaje.

Un elemento de seguridad en américa latina, y sobre todo en países con profundos problemas sociales, es más propenso a tener bajo nivel académico y a no contar con habilidades propias del oficio, en otras palabras, carece de técnicas y de aptitudes.

Mi primera lección de seguridad se la debo al sentido común. También he aprendido que algunas personas desarrollan ciertas destrezas de observación, análisis e investigación, pero de nada servirá si no se tienen sólidos conocimientos y principios éticos. A todo esto yo lo llamo VALORES.

Habrá mucho avance tecnológico e integración de dispositivos electrónicos de seguridad con mayor desempeño y sofisticación que otro, pero igual se requerirá la actuación del hombre para manejarlos, supervisarlos, detectar amenazas y responder ante una alarma de modo eficiente para arrojar una solución efectiva.

Seamos persistentes -o tercos- en sembrar valores, así como la naturaleza reclama su eterno ciclo de vida representado en esas plantas que brotan de la nada. El hombre siempre tendrá hambre de aprender, de ser cada día mejor, de cambiar y rectificar para bien.

@menteprotectiva







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