domingo, 11 de septiembre de 2022

Liderazgo y seguridad en las empresas


El tema de liderazgo ha estado muy de moda en los últimos años, sobre todo en el mundo empresarial.

Hoy en día, las organizaciones desarrollan modelos de negocios altamente competitivos sobre la base de nuevas culturas de liderazgo; transaccional, transformacional y empowerment.

El objetivo del liderazgo empresarial sigue siendo el mismo, obtener rentabilidad y los mejores resultados de la forma más eficientemente posible, a pesar de los retos y dificultades que conlleva hacer que los colaboradores y stakeholders logren trabajar en armonía para alcanzar las metas corporativas. En pocas palabras, asegurar la consecución del éxito y gobernanza en las empresas.

Pero... ¿Y qué tiene que ver la seguridad en todo esto? La respuesta es muy simple: Mediante el liderazgo y la toma de decisiones, la seguridad orienta el control de las empresas para prevenir o minimizar los riesgos y anticiparse a los impactos de una eventual pérdida económica severa. Y es que en eso mismo se basa el principio de la administración; organizando y dirigiendo recursos humanos y materiales para lograr los fines propuestos, mediante la utilización -segura- de un conjunto de procesos.

Toda organización enfrenta peligros y amenazas. La incertidumbre y la ausencia de pronósticos claros incrementan los niveles de vulnerabilidad. Prevenir y mitigar oportunamente los diferentes tipos de riesgos, ya sea aceptándolos, compartiéndolos o transfiriéndolos, son la clave de una sana prosperidad financiera.

Al hablar de recursos humanos y materiales nos referimos al adecuado manejo de dichos recursos en un determinado entorno y, a su vez, al manejo de los riesgos que ello implica, al administrarlos.

La tendencia es que no hay tal tendencia. Los riesgos serán siempre y riesgos y las amenazas crecen o mutan. Para explicar mejor este axioma, me refiero al negacionismo evidenciado en aquellas posiciones de dirección que no disponen de conocimientos sólidos o asesoría en materia de seguridad física y protección de activos.

Cada líder empresarial se centra en lo que mejor sabe hacer; por ejemplo, el director o gerente del área de producción de una fábrica, que por lo general es profesional del área industrial, su mayor interés siempre será producir o hacer que las operaciones funcionen como se ha de esperar.

Ya sé, me dirán que es demasiado obvio. Lo que trato de decir es que, cuando digo "administrar recursos" para que las cosas salgan bien (en el mejor de los casos) o para recuperarnos de un evento no deseado, me refiero a que no solo los gerentes administran recursos. Un trabajador de menor rango administra su equipo asignado, las herramientas con la que trabaja y, ¿por qué no?, individualmente administra lo más productivo para las organizaciones: el tiempo que ocupa en su puesto, lo cual es medido en resultados y rendimiento económico.

Habiendo dicho esto, un vigilante o un portero de seguridad, fijo o contratado, externo o interno, posee tantos recursos que muy pocos líderes valoran o saben apreciar.

Mi experiencia de más de 25 años me ha enseñado que en la mayoría de las empresas -de distinta naturaleza- subestiman la labor del trabajador de la seguridad patrimonial. Nos califican de que pensamos y actuamos como "policías", que somos tipos rudos, que damos un maltrato a las personas cuando investigamos, que no sabemos expresarnos, que somos "ignorantes" e incultos. En fin, la lista es más larga de lo que creen.

¿Saben qué?, tienen razón; en algún momento hemos sido rudos, muy rudos, pero ¿a caso un gerente de producción no? ¡Ah!, ya sé, es el gerente de producción y uno de los líderes de la empresa, y por lo tanto tiene la "autoridad" para hacerlo.
En ambos casos, no está bien tratar mal anadie, mucho menos humillar a los demás, y eso debe corregirse. La empatía, la asertividad e inteligencia emocional, son cualidades especiales en los seres humanos; debemos aprender a desarrollar tan apreciada habilidad.

No entender que los trabajadores de la seguridad por la misma labor que realizan enfrentan momentos desagradables y de exposición a peligros, es producto del poco nivel de empatía y ética que posee un líder.  Las inadecuadas condiciones en la que realizan su labor; largos periodos de pie o sentados en un solo lugar sin ninguna ergonomía, intervenir cuando ocurren hechos de violencia, robos u otros delitos, para resguardar la integridad del personal, los bienes y las instalaciones de la organización, son apenas las principales tareas o funciones del cargo.

Brindar protección es una labor que demanda elevado espíritu de trabajo, respeto, compromiso, lealtad, responsabilidad, honestidad y honradez. El liderazgo y la seguridad en las empresas son valores intrínsecos. "Nada es tan importante que requiera hacerse sin seguridad". Liderazgo es sinónimo de humildad.

Mi profundo reconocimiento, estima y agradecimiento a las personas y organizaciones que me ayudaron a crecer y cultivar mi desarrollo profesional. Felicito a las empresas que se preocupan por la seguridad de manera integral e invierten en la formación de su activo más valioso: sus trabajadores.

Si la seguridad no es compatible con la desconfianza, a veces es bueno dudar. ¿Cuáles son esos valores en los que sí confiamos? ¿Todo está en orden en los gerentes de producción? (metáfora).

Naguanagua, 11 de septiembre de 2022.

miércoles, 2 de junio de 2021

Noche de fin de año en el trabajo


Diciembre de 2012. Llevaba un poco más de dos semanas en el cargo. Era mi primera vez en una empresa multinacional de seguridad, un reto del tamaño del mundo.

Se acercaba la noche de fin de año y, junto a la noche de Navidad o Nochebuena, en Venezuela como en muchos otros países estos dos días festivos representan un dolor de cabeza para los servicios de vigilancia privada.

Las incidencias del 24 y 25 de diciembre fueron prácticamente bajas; no se vio afectado el servicio de guardias fijo en los proyectos bajo mi coordinación como responsable de la región del país donde estaba asignado. Sin embargo, la fecha del 31 y la mañana siguiente (1° de enero) son dos jornadas que hay que preparar muy bien, sobre todo el relevo entre turnos, el plan de contingencia, en fin, cualquier variable que, por razones de antecedentes y experiencia en otros proyectos, tienen altas posibilidades de presentarse.

Era un día lunes, un día normal de trabajo en la oficina. Le pedí al supervisor que me pasara una lista con los números de teléfonos de contacto actualizada del personal que estaba libre ese día. Otra lista similar siempre estaba dispuesta en el centro de control (CECON) como parte del plan de ubicación del personal operativo.

Tuve una corazonada. Uno de los servicios de guardias fijo venía teniendo un retraso en los pagos, se trataba de un cliente exigente pero a la vez moroso. Como nuevo jefe de las operaciones en la ciudad de Puerto La Cruz, una de mis tantas tareas era también hacerle seguimiento a casos como esos y buscar la manera de que se aminorara la deuda. La empresa que se atrasó cancelarnos tres facturas era una compañía de servicios logísticos naviero ubicada en Guanta, una ciudad porteña a unos 25 km de mi oficina.

Había planeado recibir el año nuevo con mi madre en la ciudad de Anaco que queda a una hora en carretera desde Puerto La Cruz. El plan de servicio ya estaba armado para ese día, el supervisor de operaciones (que residía en la zona) tenía conocimiento y le dije que entre ambos estuviésemos pendiente de cada puesto o proyecto durante el transcurso del servicio y cambio de guardia.

En Venezuela ese mismo año se había promulgado una nueva Ley del Trabajo que produjo varios cambios que alteraron la manera de trabajar en el sector privado, sobre todo con un nuevo horario que elevó a dos días libres por semana y jornadas de 8 horas diarias como máximo.

Para el sector de la seguridad y vigilancia privada el horario era de 12 horas la jornada diaria, pero la nueva legislación establecía que los trabajadores de inspección y vigilancia al ser consideradas sus funciones como una "labor de no esfuerzo continuo", estos quedaron exentos de la norma general aunque semanalmente no podía excederse de 42 horas en total laboradas, es decir, debíamos crear nuevos horarios que se ajustaran a dicha reforma parcial, la cual entraría en vigor su adecuación al año siguiente de promulgada dicha ley, en marzo de 2013.

Todo este embrollo generó un ambiente expectante sobre todo en aquellos trabajadores que equivocadamente celebraban la creación del nuevo instrumento legal como un triunfo del "pobre y explotado obrero" sobre el "rico empresario y capitalista".

Días atrás recibí información de inteligencia que en el proyecto del cliente con morosidad, presuntamente un grupo de operadores de seguridad, de esos que se la dan de líderes sindicalistas, estaban sosteniendo reuniones con el resto del personal para convencerlos de ir a la oficina para exigir aumento de sueldo.

Generalmente los aumentos salariales en las empresas de servicio se dan cuando el costo del mismo tiene un incremento en la tarifa al cliente, es decir, se incluye en la estructura de costo. Si no hay aumento en la tarifa el sueldo se mantiene, y si la economía del país sufre alteraciones inflacionarias severas fuera del aumento decretado año tras año por el poder ejecutivo nacional, no queda más que lograr un acuerdo con el cliente para sincerar los números y así todos ganemos. Esto estaba en mi agenda para el mes de enero.

La secretaria ese día no fue a la oficina, una señora de nacionalidad chilena que llevaba varios años residenciada en Venezuela. Hice mis oficios de rutina, reporte a Caracas, dejé el vehículo de respuesta de emergencia full de combustible y demás actividades operacionales realizadas, por lo que, con la venia de mis superiores, viajé hacia la ciudad gasífera de Anzoátegui a las diecisiete cero cero (17:00) horas.

Por ser un día de poco tráfico de transporte pesado, la carretera estuvo libre durante todo el trayecto. Arribé en casa de mi familia antes de que se ocultara el sol. Mi premonición no falló, mientras llamaba al CECON y al supervisor para monitorear los cambios de guardia, me informan que en uno de los proyectos el personal diurno solicitaba su relevo o abandonaría el proyecto. No vacilé, luego de darle un abrazo a mi madre y un beso en la frente, tomé de nuevo mis cosas y salí de regreso a Puerto La Cruz.

Mientras iba en la vía realizaba llamadas de acuerdo a la lista entregada por el supervisor, nadie respondió los celulares que marqué. Mantuve la calma, y como diciéndome a mí mismo, pensé: tranquilo voy en camino y resolveré el problema.

Eran las diecinueve cero cero (19:00) horas cuando ingresé al CECON, un local en la parte alta de mi oficina del centro comercial CCMT. La cara del operador de guardia era de quebranto; el señor Miguel Martínez pocas horas antes había recibido su turno sintiéndose con malestar de fiebre, según él mismo me manifestó. Él era un señor fuerte y sus cabellos blanco daban muestra de seriedad y de compromiso, así que eso no me preocupó. Saqué mi libreta, le pregunté con quiénes podíamos contar o disponibles y me respondió: "solo yo señor".

Tenía que tomar una decisión y rápido. Armé rápidamente un nuevo plan (ya no sería el plan B), me trasladé a un servicio cercano que estaba ubicado entre la Comandancia de la Policía del Estado y la nueva sede de la Policía Nacional Bolivariana, adyacente al elevado de Lecherías y la estación de servicio Vistamar, respectivamente. Era una bodega de productos lácteos donde el único guardia vigilaba un pequeño patio afuera del almacén. Para ese día el gerente del lugar había dado instrucciones que no dejaran bienes de valor en el área externa (fue mi recomendación), tampoco una furgoneta que pernoctaba a diario frente la garita de seguridad.

Cerramos con llave y candado tanto la caseta de vigilancia como el enorme portón corredizo y junto con el operador de servicio salí hacia la ciudad porteña de Guanta. Todo lo iba reportando al CECON en tiempo real, donde cada acción se dejaba reflejado en la bitácora de novedades. Llamé a mi jefe inmediato, el Gerente de Operaciones, le informé la situación y el plan que había puesto en marcha para cubrir el proyecto con novedad de servicio, donde el personal nocturno nuestro nunca se presentó. El Coronel Guevara confiaba en mí.

Llegamos a la empresa cliente con la situación antes mencionada a las veinte cero cero (20:00) horas. El jefe de seguridad interna del proyecto, un sargento retirado de la Armada no atendía las llamadas telefónicas que le hice. El operador del CECON me llamó por radio, indicándome que recibió una llamada de uno de los operadores del turno diurno que abandonó el servicio, dando aviso que habían dejado el control remoto de uno de los portones del proyecto sobre el techo de la caseta de control de entrada y salida de camiones.

Los 31 de diciembre son los días predilectos por el hampa para cometer hurtos (robos sin violencia en Venezuela) en instalaciones de comercios y empresas ubicadas a las afuera de la ciudad o zonas poco recorridas por patrullas policiales. Pero este 31 de diciembre era atípico, por primera vez en la historia fue convertido también en día feriado.

Así que, teniendo ese dato y siguiendo mi olfato de Detective me quedé esa noche montando guardia en las instalaciones del cliente.

La instalación estaba conformada por un enorme patio y terreno abierto para multiples propósitos, talleres mecánicos, parqueadero de gandolas y chutos, y una flota de vehículos rústicos de carga liviana, tipo pickup, todos Toyota Hilux. Había de todo tipo de herramientas y maquinarias pesadas desde montacargas hasta grúas y equipos de izamiento, todos expuesto dentro de un perímetro de bajo nivel de protección. Dentro del mismo terreno quedaban las oficinas administrativas del referido proyecto, un edificio de dos plantas adosado a dos galpones industriales, donde las ventanas de vidrio no contaban con rejas ni sistemas de alarmas.

Hicimos rondas del perímetro toda la noche y madrugada, y reportábamos al CECON cada situación. Recibí año nuevo junto a un guardia de seguridad cuidando un gigantezco activo y no hubo novedad de robo o intrusión. Ya en la mañana del 1° de enero, siendo feriado como de costumbre, esperé a que llegara el grupo del turno diurno (quienes tampoco fueron a trabajar). Tomé fotos del lugar para dejar evidencia que todo quedaba en orden; ventanas y puertas cerradas, maquinaria y los vehículos intactos. El supervisor desde el Cecon brindó apoyo, pues sólo contábamos en la oficina con un solo vehículo y en este me encontraba.

La noche anterior ya me había comunicado con un amigo quien para ese momento era Jefe de Operaciones de la Policía Municipal de Guanta, para pedirle apoyo y estar pendiente de enviarme refuerzos en caso de alguna señal de alerta que le diera. La coordinación es indispensable, sobre todo para casos de contingencia que escapan de nuestras manos.

La guardia nocturna del 1° de enero apareció, los operadores recibieron el servicio y pude marcharme a descansar. El operador que estaba conmigo se marchó temprano en la mañana porque tenía que viajar, así que su labor ya había terminado.

El servicio en este proyecto siempre dio problemas en los meses siguientes hasta que fue retirado. Se logró acordar con el cliente un plan de pago para saldar su deuda.

martes, 25 de mayo de 2021

Importancia de la capacitación en el manejo y uso de extintores

 


Era una de esas mañanas tranquilas como las que siempre solían transcurrir en el Automercado Ecomarket de la ciudad de Naguanagua, estado Carabobo. Todavía no habíamos llegado al pico de clientes habituales del turno de apertura, los operarios, auxiliares de pasillo, cajeras y personal administrativo, aún se engranaban a sus actividades regulares sin ninguna alteración.

Estando de guardia como Coordinador de Prevención y Control, a eso de las 09:30 a.m. me dirijo al Cecon o Centro de Control de la tienda a revisar mi bitácora u hoja de tareas pendientes; el Operador de monitores me indica una situación anómala, señalando con su dedo índice, apuntando la pantalla sobre la zona o cámara del cuarto de preparado de Fruver en el área de las Cavas, donde apenas podíamos apreciar un humo incipiente.

No había terminado de salir del cuarto cuando empezó a sonar la alarma de incendio del local. Mientras subía las escaleras y atravesaba a paso rápido el pasillo de las oficinas -que comunica con la zona donde se hallaba la novedad- iba buscando con la vista el extintor más cercano. Pude alcanzar un cilindro de 10 libras para fuegos ABC justo a pocos metros de mi dirección, y mientras continuaba mi marcha, un poco más acelerada, iba retirando el precinto y anillo de seguridad.

El personal que para en ese momento laboraba en piso blanco (cavas y preparación de fruver, charcutería y carnicería) ya había desalojado la zona por la escalera de almacén, cumpliendo el plan y ruta de evacuación preestablecido, reuniéndose todos en el patio de recepción de productos, una zona segura al aire libre en la parte posterior del supermercado.

Fui el primero en llegar al lugar, detrás de mí oí acercarse los Inspectores de PCP Jesús Reyes y Danilo Simancas quienes también respondieron acudiendo al sitio. A ambos les di la instrucción de que permanecieran prudentemente alejados con los extintores de reserva para mantener un espacio libre por donde pudiéramos salir en caso de que no se lograra extinguir el fuego, ya que dado a la ubicación y estrechez de la habitación donde este se originó era lo más sensato.

El humo, que aún no era tan denso, me permitió fácilmente ubicar el punto de ignición o raíz del fuego en la parte superior, el cual ya había consumido en gran medida la tapa acrílica de la lámpara de bombillas fluorescentes; colocándome a unos dos metros de distancia apunté y sin vacilar apreté la palanca descargando en chorro de abanico el agente extintor, lo que generó una fatigable nube de humo producto del mismo incendio por el choque del polvo químico seco esparcido contra la superficie en combustión.

El amarillo característico de la llama ya no estaba visible solo salía humo de la lámpara incendiada segundos antes en el techo. Sin embargo, se utilizó un cilindro adicional (igual de 10 libras) para sofocar o enfriar el fuego remanente en la ductería del cableado conectado al cuarto de las cavas aledañas. Personal de mantenimiento de la tienda enseguida quitaron la energía eléctrica para asegurar que no hubiese de nuevo una chispa o riesgo de reignición.

Nos retiramos del lugar, me reuní con los líderes del supermercado que aguardaban en el punto de reunión acordado, y haciendo una evaluación breve decidimos esperar que llegaran los expertos que ya venían en camino (los bomberos) para que examinaran el área antes de dar la orden de entrar a sus puestos de trabajo.

Al arribar la comisión bomberil, el sargento al mando ingresó con un grupo de efectivos guiado por mí y realizaron una inspección que duró aproximadamente unos 15 o 20 minutos. Bajaron al patio e informan que ya podían ingresar al sitio porque ya no existía peligro, que el fuego ya había sido extinguido por nosotros, y que gracias a la veloz acción que tomamos, pudimos evitar que la película ignífuga que reviste las paredes y techos de pvc del área comprometida no se dilatara por completo, pues de haber logrado llegar el fuego al otro lado, el material de relleno (poliuretano) habría convertido el incendio más voraz, y todo la estructura del piso superior de la tienda se habría incendiado en cuestión de minutos.

El evento ocurrió en el año 2019 a pocos meses de que el supermercado arribara a su séptimo aniversario. Sólamente por ese día (luego del suceso) no hubo actividad comercial, siendo los daños únicamente materiales y de bajo coste. Las pérdidas se calcularon alrededor de mil dólares americanos (US $ 1.000°°), por concepto de reparación de la unidad externa (ventilador) del sistema de refrigeración afectado del cuarto; la lámpara de iluminación y unos tres metros de cableado destruido por el fuego. Ah! y 20 kilogramos de papa blanca que estaban dentro de una cesta plástica las cuales se contaminaron con el residuo del polvo químico seco de los extintores utilizados.

La importancia en el manejo y uso de los extintores no sólo puede salvar vidas si no que además permite que personal capacitado en las empresas logre proteger su patrimonio al impedir que una considerable cantidad de bienes y activos valorados en millones de dólares se pierdan, sumado al potencial daño colateral en pérdidas que significaría no poder continuar funcionando pos-siniestro.

Por cierto, el curso básico de manejo y uso de extintores que me dio herramientas y conocimientos teórico-prácticos para combatir fuegos incipientes o conato de incendio, lo hice en el año 1999, o sea, veinte años atrás (para el momento del evento).

jueves, 28 de enero de 2021

Seguridad electrónica vs. seguridad física


Los avances tecnológicos han marcado un verdadero hito en la seguridad, sobre todo en estos últimos veinticinco años.

Hasta hace poco, en los países latinoamericanos estábamos acostumbrados sólo al uso de barreras físicas y vigilancia presencial. Es entonces, cuando se comienza a utilizar los sistemas de observación y videovigilancia, alarmas y comunicación para monitoreo remoto, pasando aquella seguridad física que conocíamos a ser una suerte de recursos obsoletos y herramientas rudimentarias.

Estos nuevos sistemas, también conocidos como medios de seguridad pasivos, eran considerados de mayor fiabilidad en la gestión de la seguridad, debido al control y confianza que suponía una máquina no susceptible a errores o desinterés como suele ocurrir en los seres humanos; o sea, los guardias, centinelas, custodios, etc., así como los supervisores y puestos de jefatura o gerencia (todos los que conforman los medios de seguridad activos).

Sin embargo, esta agradable sensación no duró mucho tiempo. Al cabo de ciertos períodos se pudo evidenciar, como el funcionamiento y el manejo de los equipos o sistemas de seguridad electrónica, fue afectado por las mismas fallas o problemas que los sistemas de seguridad física convencionales.

La rápida expansión del mercado de productos tecnológicos de la seguridad hizo que aparecieran nuevos actores, entre ellos, técnicos, distribuidores, vendedores y operadores especializados, pero también paralelamente otros actores no tan cualificados, muy por debajo de los criterios de calidad profesional requeridos, y esto último trajo consigo una serie de anomalías y disrupción de procesos que habían sido diseñados para no dejar de operar, incluso, ni siquiera con la ausencia del hombre, amén de otros factores internos y externos, como fraudes y otros actos deliberados para causar daños y pérdidas patrimoniales, por parte de quienes tenían la responsabilidad de garantizar el correcto funcionamiento y propósito de dichos sistemas.

La seguridad volvió a no ser tan segura. 

Los mercaderes de la seguridad estaban a la orden del día, conspicuos en sus técnicas de abordaje y convencimiento comercial. Los primeros en caer en sus fauces fueron los líderes de seguridad de las empresas clientes, y en algunos de los casos, no pudieron resistir tan tentadoras comisiones por la compra o adquisición de equipos e infraestructura tecnológica sin cumplirse el debido protocolo de licitación para evaluar el costo beneficio más deseable, así como otros aspectos éticos esenciales en pro de los intereses de la organización, resultando ser la inversión en algunos casos, una pérdida más. 

La carrera o competencia entre la seguridad tecnológica y la humana o física, a pesar de que la primera también arropa los sistemas informáticos y de comunicación de datos críticos por su alto nivel de sensibilidad patrimonial a daños irreparables, no debe ser vista como gestiones antagónicas con un mismo fin de protección, pues los riesgos que la seguridad patrimonial busca prevenir, administrar y controlar, cuentan con distintas y complejas amenazas, las cuales lamentablemente, van ganando terreno al encontrar colaboradores que, conscientes e inconscientemente, contribuyen a debilitar y crear vulnerabilidades casi imperceptibles a la vista de los altos directivos y accionistas de las empresas, quienes son los verdaderos dolientes o afectados.

En este caso, lo más recomendable y sensato sería, la elaboración de un proyecto para la compra e instalación de sistemas de seguridad electrónica de la mano de expertos validados, conformado por tres grupos de tareas específicas: asesoría técnica y comercial; ingeniería y programación; y por último, análisis de riesgos y operaciones de seguridad física. 

Con la llegada de los dispositivos electrónicos se logró optimizar el proceso de recolección y transmisión de información de las diferentes actividades de seguridad, así como de eventos pasados cuando ameritan ser investigados. Ciertamente, la tecnología ayuda a disuadir al criminal desistir de su intención en un momento dado, persuadir al oficial de seguridad a no dormirse durante el turno, detectar y alertar una intrusión o ingreso no autorizado en una área restringida, al igual que muchas otras bondades; pero no por eso se debe confiar ciegamente en las personas encargadas del manejo, control y mantenimiento de las cámaras de cctv, centrales de alarmas, cercos eléctricos, control de acceso, etc. 

Una efectiva supervisión y periódica auditoría, son más que necesarias para un sano equilibrio de la gestión integral  de la  seguridad.


miércoles, 30 de diciembre de 2020

Los mercaderes de la seguridad II


Hay tres cosas que deseo aclarar antes de ir al tema principal de este artículo. Primero que todo, mi opinión está basada en lo que he podido observar durante los últimos tres años en el campo de la seguridad, tanto física como electrónica; segundo, es únicamente en el contexto local y nacional, o sea, venezolano, y por último, es una crítica constructiva (no malsana) para evitar que sigan habiendo más resultados decepcionantes a los que ya han habido, es decir, a no caer de nuevo en eso de "peor fue el remedio que la enfermedad".

Si seguridad es sinónimo de certeza, de confianza,  entonces lógicamente quien busca seguridad lo hace porque quiere de alguna manera sentirse bien (ante algo que lo inquieta o preocupa), y en este sentido, al comprar seguridad lo que se busca es, simplemente, tratar de obtener tranquilidad, sabiéndose protegido.

La pirámide invertida.
Para quienes nos movemos en este mundo de la seguridad privada, no es un secreto que la cúspide o pináculo de lo que se conoce como pirámide organizacional, en condiciones de crecimiento profesional, cada día se hace más grande que la base misma. En mi opinión, considero que esto se debe a un alto volúmen de ascenso profesional en jerarquías medias y altas, quedando rezagados los niveles bajos o llamados operacionales, los caballitos de batalla pues, y las razones podrían ser: 
1. Mayor desempeño en términos de compromiso y responsabilidad en los cargos de supervisores, líderes y gerentes del área. 
2. Acceso a capacitación y formación muy escasa y limitada en los puestos base, oficiales, inspectores, operadores e incluso hasta para personal clave de monitoreo de cámaras y alarmas.
3. La diáspora que ha afectado en mayor proporción a los prestadores de servicio privado de seguridad, principalmente lo cargos señalados en el apartado anterior.
4. Falta de motivación e interés.

Los aprovechadores.
Esta debilidad, que representa el hoy por hoy que vivimos, también trajo consigo lo que coloquialmente se conoce como "pescadores de río revuelto". El crecimiento de la demanda, no sólo de mano de obra competente, abrió la brecha de otros requerimientos para adquirir reemplazos y soluciones tecnológicas percibidas como inversiones más económicas a largo plazo. Craso error. 

La necesidad de cubrir a como de lugar las fallas (Nunca se dice de quién) y de atender nuevas situaciones que comenzaron a verse como un verdadero impacto para la seguridad, hizo que se multiplicaran las compañías de fachada y alianzas del tipo joint venture, entre empresas de naturaleza distinta que vieron el negocio de la seguridad como un modelo atractivo de negocio. 

La vigilancia fantasma.
Ya he escrito sobre el problema que afronta el sector de la seguridad privada desde la derogación del reglamento de vigilancia privada de 1975 con la entrada en vigencia de un decreto en 2018, un poco más a tono con la realidad, pero no ha logrado tampoco suprimir los vicios que aún persisten a partir de su entrada en vigencia hace dos años.

Tendencia.
La situación cada día se hace más caótica, un empeoramiento dado por muchos factores como los ya citados, además del contínuo bombardeo de ofertas engañosas y fraudes comerciales en la web y la caza de comisiones por parte de intermediarios o revendedores. 

Ser neutral para desmarcarse de la política no le hace tampoco un favor a la causa de recuperarnos o para volver a la normalidad. Quizás ya no son las mismas estrategias del pasado, tal vez debemos cambiar. Lo que resulta inaceptable, al menos en mi opinión, es hacer como el avestruz o voltear la mirada hacia otra lado.

Made in China.
Venezuela, cual país de tercer mundo depende de ciencia y tecnología foránea. Una triste radiografía de un nación riquísima. El gigante asiático logró arropar al mundo entero. La seguridad evolucionó en sistemas avanzados con la era de la digitalización y las nuevas tecnologías de la comunicación. Esto dio paso a desventajas competitivas con la política estatal de favorecimiento y carta blanca para la industria china de importación, consumándose el monopolio del mercadeo de equipos de relativa calidad y riesgo de pronta caducidad y daño.

Reflexión.
Dejo a consideración de aquellos colegas y miembros del gremio que formo parte y donde siempre compartimos opiniones y experiencias, de tomar un tiempo adicional para analizar estos cuestionamientos, ya que sí veo posible, con voluntad, ética y sentido altruista, revertir los cuatro puntos causantes de la pirámide invertida antes señalada. La pirámide es como tal pero su fortaleza está en su cimiento.

Tengamos gente supervisada pero eficiente; subordinados felices con su trabajo y, por encima de todo, empleados motivados y continuamente capacitados.

Personalmente he sido beneficiado en varias oportunidades con becas de estudio para realizar cursos y diplomados en prestigiosas instituciones de seguridad, ubicadas dentro y fuera del país. Por eso soy testigo de que existen facilidades en el ámbito académico, sin embargo, aguas abajo hay mucha tela que cortar.

Invito a las asociaciones sin fines de lucro, al sector empresarial y a los profesionales independientes, involucrados en la seguridad privada, a unir esfuerzos para potenciar nuestro rol en la sociedad, en aras de no permitir que quienes se hacen la vista gorda y llenan sus bolsillos en medio de esta gran necesidad generalizada, sigan teniendo éxito en su participación activa como corresponsables del problema junto al Estado.

Imagen cortesía de Formato Siete

miércoles, 23 de diciembre de 2020

ALERTA: Autoprotección y conciencia de seguridad


Diciembre trae consigo especial agrado por ser un mes celebrativo y de unión. En casi todos los rincones del mundo el ser humano disfruta estos días para compartir y hacer buenas obras con sus semejantes como el tradicional regalo de Nochebuena.

Infelizmente, existen personas que aprovechan la época navideña y los últimos días del año para delinquir en distintas formas.

Es por esta razón que deseo compartir con ustedes el siguiente mensaje, para que no bajemos la guardia en las próximas fechas, que tengamos presente los nuevos desafíos de supervivencia y la manera posible de estar preparados ante ellos.

Quiero comentar no como simple anécdota sino la idea que tuve hace cinco años, dirigiendo el departamento de capacitación de una compañía de seguridad. Mi rol de facilitador demandaba muchas horas de preparación y estudio en diferentes temas relacionados con el área, siendo los de mayor interés, seguridad física o patrimonial y protección personal.

Una mañana, mientras escribía algunas notas en la oficina, se me ocurrió extrapolar lo aprendido en el campo de la inteligencia a la vida cotidiana, a fin de que cualquier persona sin importar su condición física, pudiera a través de un sencillo método, mantenerse a salvo de un ataque criminal. Dicho invento lo bauticé con el nombre de Ciclo de Autoprotección.

Lo que en el fondo dio esencia a este sistema cíclico de carácter preventivo y defensivo, era crear conciencia de seguridad. Ningún programa de entrenamiento por más estricto o competitivo académicamente que sea, redundará con éxito en resultados tangibles si no hay verdadero compromiso con nosotros mismos de saber actuar y proteger nuestra vida en entornos violentos, rodeados de un sinfín de amenazas. 

Los criminales piensan, maquinan, tienen tiempo de sobra para ingeniar robos, hurtos, secuestros y otros delitos con el objeto de obtener dinero y poder. Usted también debe pensar; conocer los modus operandi, capacitarse o mantenerse bien informado en temas de seguridad, analizar los riesgos, evaluar vulnerabilidades de su vivienda, acceso y rutas a ella, lugar de trabajo u otros sitios a donde vaya frecuentemente usted y sus seres queridos. Si es preciso dude siempre, hágase preguntas. Como diría René Descartes: “Primero pienso, luego soy”.

La observación es y será su mejor arma. El sentido de alerta es vital aún en estado subconsciente. Dele un nivel de atención a cada circunstancia o ambiente en el que se encuentre. No basta con mirar, sea detallista. Saber qué lo rodea cerca o lejos es contar con una ventaja estratégica para estar seguro de luchar o escapar. Jeef Cooper hacía especial énfasis en cuatro colores o estados de conciencia ante situaciones de peligro, lo que él denominó: código de colores.

No es igual reaccionar que responder o actuar. Para preservar la vida (lo más valioso que usted tiene) actúe. Ya sea para mantener la calma, seguir un determinado plan o improvisar una acción evasiva o de contraataque, se debe actuar. Conocer sus fortalezas y debilidades le dará seguridad y confianza en sí, para tomar decisiones y emplear los recursos disponibles a su favor.

Sobrevivir es lo que más querrá hacer un delincuente cuando nos ataca. No sea usted una víctima, o mejor aún, no exponga la vida ni la de los suyos cuando estén en la mira o ya haya sido consumada la agresión. Sobreviva, ese debe ser su principal propósito ante el desmedro social ocasionado por el desbordamiento del hampa.

No permita que el caos y la incertidumbre lo paralice o lo convierta en una cifra negativa más de la inseguridad en Venezuela. Piense, observe, actúe y sobreviva. Son mis mejores recomendaciones y deseos.


miércoles, 21 de octubre de 2020

¡Cada nuevo día cuenta!

¿Quién no conoce la fábula o parábola de la gacela y el león?

Resulta que esta aleccionadora reflexión basada en la supervivencia de la vida salvaje en las sabanas de África también la podemos extrapolar a la vida humana. 

El punto es que cada día que logramos vivir o sobrevivir es ya en sí mismo un gran acontecimiento. Cada día cuenta, lo que hagamos para mantenernos a salvo vale y vale muchísimo. 

La delincuencia es un mal de nunca acabar  (Así opina la mayoría de las personas). Sin embargo, en la proporción de conciencia que tengamos frente a esta amenaza tan diversa de potenciales daños, podemos tener un poquito de certeza y de ventaja a nuestro favor. 

Correr no es solamente la única medida: escapar o huir. La prevención siempre será mejor que la reacción por eso es tan vital saberse alejado de fuentes de peligros o de evitarlos. La evasión muchas veces no es efectiva, pues son muchas las variables incalculables o impredecibles.

Ya sé, ustedes dirán o pensarán que no es así porque hay peligros o riesgos que son inevitables y en eso estamos totalmente de acuerdo, pero lo que busco con esta analogía es que así tengamos que aceptar tales riesgos o actuar en condiciones inseguras lo hagamos con precaución y atención, que pongamos siempre la seguridad por delante y nuestra protección por sobre todas las cosas. 

Aquí les dejo la parábola de la gacela y el león: 

"Cada mañana en África, una gacela se despierta…
Sabe que deberá correr más rápido que el león más veloz
o será devorada.

Cada mañana en África, un león se despierta…
Sabe que deberá correr más rápido que la gacela más lenta
o morirá de inanición.

No importa si eres león o gacela, cuando el sol se levante…

¡Tendrás que correr!"

Fuente del refrán: medium.com 

Liderazgo y seguridad en las empresas

El tema de liderazgo ha estado muy de moda en los últimos años, sobre todo en el mundo empresarial. Hoy en día, las organizaciones desarroll...