Hay tres cosas que deseo aclarar antes de ir al tema principal de este artículo. Primero que todo, mi opinión está basada en lo que he podido observar durante los últimos tres años en el campo de la seguridad, tanto física como electrónica; segundo, es únicamente en el contexto local y nacional, o sea, venezolano, y por último, es una crítica constructiva (no malsana) para evitar que sigan habiendo más resultados decepcionantes a los que ya han habido, es decir, a no caer de nuevo en eso de "peor fue el remedio que la enfermedad".
miércoles, 30 de diciembre de 2020
Los mercaderes de la seguridad II
Hay tres cosas que deseo aclarar antes de ir al tema principal de este artículo. Primero que todo, mi opinión está basada en lo que he podido observar durante los últimos tres años en el campo de la seguridad, tanto física como electrónica; segundo, es únicamente en el contexto local y nacional, o sea, venezolano, y por último, es una crítica constructiva (no malsana) para evitar que sigan habiendo más resultados decepcionantes a los que ya han habido, es decir, a no caer de nuevo en eso de "peor fue el remedio que la enfermedad".
miércoles, 23 de diciembre de 2020
ALERTA: Autoprotección y conciencia de seguridad
Diciembre trae consigo especial agrado por ser un mes celebrativo y de unión. En casi todos los rincones del mundo el ser humano disfruta estos días para compartir y hacer buenas obras con sus semejantes como el tradicional regalo de Nochebuena.
Infelizmente, existen personas que aprovechan la época navideña y los últimos días del año para delinquir en distintas formas.
Es por esta razón que deseo compartir con ustedes el siguiente mensaje, para que no bajemos la guardia en las próximas fechas, que tengamos presente los nuevos desafíos de supervivencia y la manera posible de estar preparados ante ellos.
Quiero comentar no como simple anécdota sino la idea que tuve hace cinco años, dirigiendo el departamento de capacitación de una compañía de seguridad. Mi rol de facilitador demandaba muchas horas de preparación y estudio en diferentes temas relacionados con el área, siendo los de mayor interés, seguridad física o patrimonial y protección personal.
Una mañana, mientras escribía algunas notas en la oficina, se me ocurrió extrapolar lo aprendido en el campo de la inteligencia a la vida cotidiana, a fin de que cualquier persona sin importar su condición física, pudiera a través de un sencillo método, mantenerse a salvo de un ataque criminal. Dicho invento lo bauticé con el nombre de Ciclo de Autoprotección.
Lo que en el fondo dio esencia a este sistema cíclico de carácter preventivo y defensivo, era crear conciencia de seguridad. Ningún programa de entrenamiento por más estricto o competitivo académicamente que sea, redundará con éxito en resultados tangibles si no hay verdadero compromiso con nosotros mismos de saber actuar y proteger nuestra vida en entornos violentos, rodeados de un sinfín de amenazas.
Los criminales piensan, maquinan, tienen tiempo de sobra para ingeniar robos, hurtos, secuestros y otros delitos con el objeto de obtener dinero y poder. Usted también debe pensar; conocer los modus operandi, capacitarse o mantenerse bien informado en temas de seguridad, analizar los riesgos, evaluar vulnerabilidades de su vivienda, acceso y rutas a ella, lugar de trabajo u otros sitios a donde vaya frecuentemente usted y sus seres queridos. Si es preciso dude siempre, hágase preguntas. Como diría René Descartes: “Primero pienso, luego soy”.
La observación es y será su mejor arma. El sentido de alerta es vital aún en estado subconsciente. Dele un nivel de atención a cada circunstancia o ambiente en el que se encuentre. No basta con mirar, sea detallista. Saber qué lo rodea cerca o lejos es contar con una ventaja estratégica para estar seguro de luchar o escapar. Jeef Cooper hacía especial énfasis en cuatro colores o estados de conciencia ante situaciones de peligro, lo que él denominó: código de colores.
No es igual reaccionar que responder o actuar. Para preservar la vida (lo más valioso que usted tiene) actúe. Ya sea para mantener la calma, seguir un determinado plan o improvisar una acción evasiva o de contraataque, se debe actuar. Conocer sus fortalezas y debilidades le dará seguridad y confianza en sí, para tomar decisiones y emplear los recursos disponibles a su favor.
Sobrevivir es lo que más querrá hacer un delincuente cuando nos ataca. No sea usted una víctima, o mejor aún, no exponga la vida ni la de los suyos cuando estén en la mira o ya haya sido consumada la agresión. Sobreviva, ese debe ser su principal propósito ante el desmedro social ocasionado por el desbordamiento del hampa.
No permita que el caos y la incertidumbre lo paralice o lo convierta en una cifra negativa más de la inseguridad en Venezuela. Piense, observe, actúe y sobreviva. Son mis mejores recomendaciones y deseos.
miércoles, 21 de octubre de 2020
¡Cada nuevo día cuenta!
sábado, 16 de febrero de 2019
El prestigio de la labor detectivesca
La sociedad venezolana, y sí, la nuestra, la que me interesa ayudar a cambiar, lleva casi un siglo tratando de alcanzar dichas cualidades; mayores libertades democráticas para el beneficio de toda su gente.
Al parecer, esta tarea no ha sido nada fácil.
Desde los gobiernos de principios del siglo XX hasta hoy, hemos visto una historia nada gratificante para las huestes de la humanidad. Sobrados intentos de seudoreyezuelos con un sin fin de atributos para manejar las riendas del destino de un país joven, aún en términos políticos y sociales como nación, insólitamente fracasaron después de haber tenido tan milagrosa oportunidad.
Esos hombres de poder, o cada jefe de gobierno o Estado, contaban con al menos leales fuerzas militares para la defensa de la "soberanía" y el control del orden interno, así como hombres para cumplir tareas especiales o, digamos mejor, instrucciones específicas que le permitirían -al reino de su majestad- una paz y gobernabilidad estable.
Es allí, precisamente en donde los principales cuerpos de seguridad y de investigación de delitos jugaron un papel importante en la epopéyica tarea del sostenimiento de la "justicia".
A mi parecer, la policía de investigación no puede ser dueña del monopolio de una labor que muy bien puede ser realizada por personas particulares y, por qué no, a solicitud de la parte interesada como lo hacen las agencias privadas en otras partes del mundo, gracias a la visión de Allan Pinkerton en 1850.
Quizás el miedo a que otros sepan la verdad ha atornillado una rama profesional para exclusividad de las instituciones del Estado. Tal es el caso de lo que ocurre en el sistema judicial venezolano.
Para no ser mezquino, debo reconocer que así mismo han habido exitosos detectives a lo largo de todos estos periodos de inquisición judicial venezolana, hombres de la talla de Pedro Estrada o Manuel Molina Gásperi, por señalar un par de ejemplos elitezcos, quienes siempre lograban sus objetivos detectivescos, aunque no todos con la pericia científica de la cual podían hacer gala por su formación académica, pero terminaron enlodados en el fango del crimen político.
De manera más contemporánea, para ello algunos gobiernos también se valían de leyes con perfecta medida punitiva para la estricta represión de las voces disidentes y críticas. Asesinatos, atentados terroristas y distorsión de la verdad, ésta última a través de la manipulación mediática; actualmente vemos como esta práctica sigue teniendo fuerza con ayuda de la tecnología.
Pero no todo está perdido. Gracias a la buena voluntad de la mayoría de los ciudadanos de la sociedad, de los hombres y mujeres de bien que todavía quedan y que continuarán germinando los valores de la justicia y la libertad, hallaremos confianza de nuevo en el prestigio de la labor policial y detectivesca del país.
La refundación de la república supone la ruptura de viejos lineamientos o paradigmas del orden social y político, siendo uno de los más urgentes emplear procesos de apertura para un fin superior: el respeto y garantía de los derechos civiles y ciudadanos. Leyes humanistas para el goce de una libertad plena y real, donde impere la verdad y la justicia.
Bajo esos principios se deben crear nuevos proyectos con la misión de dignificar la función de seguridad pública y ciudadana.
Un investigador trabaja con su cerebro, desarrolla su capacidad intelectual en cada pesquisa que realiza, valorando las posibles causas y analizando toda clase de evidencia tangible por muy microscópica que sea. Un investigador, público o privado, no apoya el crimen, lo combate, lo descubre y lo evita. Debe ser ético como todo profesional. No actúa bajo ninguna aspiración pasional o ideológica, su norte es y será siempre la rectitud y la firmeza para con la ley.
Los recursos de la ciencia no son propiedad de los funcionarios del gobierno. La ciencia y el arte son universales, pertenecen al hombre libre, y para su derecho a serlo, en sana convivencia. En este sentido, mal puede arrogarse algún cuerpo policial o detectivesco la avariciosa justificación de ser buscadores de respuestas de hechos que son de interés común, en los supuestos de la comisión de un delito de acción pública o para el esclarecimiento del crimen, pues cualquier persona con suficiente credencial moral lo podría hacer. En aquellos casos puntuales de interés privado o a instancia de parte interesada, bien sea como persona natural o jurídica que resultare afectada u ofendida, el actuante está en todo su derecho de escoger los medios legales para servirse y hallar respuestas que desconoce o las soluciones que necesita para compensar el daño que sufrió.
En general, y para concluir, el prestigio de la labor detectivesca depende del éxito alcanzado, eficientemente, mediante el uso apropiado de herramientas técnico-legales, dentro del marco de las leyes y de la credibilidad que inspire en la ciudadanía.
domingo, 25 de noviembre de 2018
Política anti soborno en el sector privado
¿Por qué es tan importante para las empresas privadas contar con políticas anti
sobornos?
El soborno es tan perjudicial y malicioso como cualquier otro delito moral y económico. Un sabotaje o un incendio puede paralizar una industria, comprometiendo sus activos y la rentabilidad del negocio por un determinado tiempo; un robo o una estafa ocasionaría pérdidas con posibilidad de resarcimiento pecuniario, en cambio, que empleados (del sector público o privado) acepten sobornos o sean cómplices de hechos que impacten negativamente la organización a la cual pertenecen, es un daño moral y económico mucho más profundo, por su prolongación en el tiempo, si no se ponen firmes restricciones.
1. Bancos: ¿dádivas a cambio de qué?
Es muy común ver en las entidades bancarias la llegada de seudo-aduladores con “regalitos” para los empleados bancarios. Tanto en oficina como en taquilla, los empleados libremente reciben, casi que a diario, desde chocolates caros, sobres contentivos de accesorios personales y, hasta por más risible que parezca, empaques de harina de maíz precocida. El objetivo de estos regalos, según señalan algunos expertos de seguridad bancaria, es el “pago por el favor concedido”.
Apertura de cuentas bancarias sin los requisitos o los soportes necesarios, recepción de documentos de dudoso origen (sin la debida verificación de los mismos), saltarse la cola o colarse a un puesto de condición especial, etc., son algunos actos de "viveza criolla" que terminan siendo destructoras de la ética y la moral. Muy de moda ahora, con el tema de escasez de efectivo, es la entrega de billetes de alta denominación a clientes que bien saben agradecer un trato preferencial, por no decir V.I.P.
2. Cajas de pago en supermercados: ¿Propinas...por caer bien?
Todavía hay quienes creen en la buena fe del personal que, sin temor alguno, se vale de la confianza y de la “fidelidad organizacional” para demostrar que los artículos recibidos fueron adquirieron limpiamente, aun cuando el documento o comprobante de pago no exista al momento de terminar la jornada. Quizás, permitir ciertas ligerezas, mantiene un ambiente laboral tranquilo y libre de conflictos sindicales en el sector retail. ¡pero asuman las pérdidas!
3. Chequeo de bolsos y efectos personales: ¿Vigilantes cómplices?
Ya el 100 % de las empresas en Venezuela se vale de personal externo para las labores de seguridad física y protección de las instalaciones. Esto incluye personal de vigilancia y resguardo de activos, y por supuesto, los que cumplen funciones de control de acceso. Este último no es más que la inspección de todo lo que entra y sale, con la debida autorización: trabajadores, visitantes, proveedores, contratistas, vehículos, materiales, etc., con el fin de prevenir pérdidas a causa de la sustracción de bienes y otros delitos conexos como el hurto continuado o robo hormiga con complicidad interna (latrocinio).
Confiar en la sub contratación de personal en materia de seguridad y protección conlleva contar con elementos fiables, capaces de cumplir una labor honesta. Sin embargo, en Venezuela la situación de cara a los desafíos económicos, supone mayor debilidad en los más necesitados, quienes buscan lucrarse con facilidad y rapidez para resolver su precario acceso a la alimentación y a los servicios básicos del hogar, debido a que no consiguen satisfacer su demanda con el salario obtenido del fruto del trabajo ordinario.
Fomentar valores y brindar apoyo social sostenible al trabajador ha sido una pieza fundamental en muchas empresas que están conscientes del problema general que atraviesa el país. Entre sus normas y políticas, las organizaciones deben establecer medidas prohibitivas de carácter administrativo para alertar aquellos comportamientos que azucen o induzcan a cometer actos que atentan no solo contra la propiedad sino contra la moral y la ética, como lo es el soborno y toda clase de conducta viciosa proliferante.
jueves, 3 de mayo de 2018
Venezuela: una nación atrapada en la incertidumbre
La desesperanza es una palabra que me genera silencio, mucho silencio, pero no creo en ella, en lo absoluto.
En cambio, hay una palabra que ha comenzado a retumbar en mi mente: Incertidumbre. Como conocedor de muchos riesgos, por estudio y experiencia, esta palabra la comparo con otra un tanto fuerte; oscuridad. La comparo con situaciones de pérdida de seguridad en el entorno mas no en lo que pensamos, imaginamos o internamente visualizamos, pues de lo contrario eso sería certeza e intuición.
Aunque esto le parezca contradictorio, lo que usted piense, ya sea verdad o mentira, lo fortalecerá y debilitará en la medida en que se aferré a eso como un acto de fe y esperanza. No se trata de creer por un mero creer.
Trataré de explicarlo mejor. Lo que está afuera de nosotros -del cuerpo humano- lo percibimos de una manera más lenta de lo que representa cada célula de nuestro organismo. El entorno es, por consiguiente, todo aquello que, en movimiento o no, el universo ha posado alrededor de nosotros. Es decir, la reacción a lo externo no tiene la misma rapidez que con lo captado por los sentidos. Como me hubiese gustado debatir con Einstein sobre sus teorías y las mías. Ironizo.
El punto es que, la incertidumbre en la cual los venezolanos creemos estamos atrapados, no es más que una creación de nuestra mente como respuesta de temor a las amenazas del desánimo colectivo, evidenciado en este macro desorden social donde vivimos; lleno de indiferencia, apatía e indolencia.
El entorno, o lo que captamos a través del desarrollo de ciertos hechos del hombre (y también de eventos naturales), sencillamente es el estado de las cosas que vemos o como las vemos.
En este sentido, la incertidumbre que muchos vislumbramos es un factor clave para ir en la búsqueda de ideas claras y proyectos nuevos y de frescos valores morales, para vencer, cual cáncer devastador, toda doctrina ideológica anti humana, anti libertaria, sectaria y totalitaria.
Quizás sea por eso que ya todo lo vemos con apariencia de normalidad, cuando realmente la carrera es lenta -porque así algunos lo quieren- o al menos, muy pocos son capaces de competir para intentar ganarla.
La noche nunca será más larga que el día.
lunes, 25 de diciembre de 2017
Seguridad Presidencial
Liderazgo y seguridad en las empresas
El tema de liderazgo ha estado muy de moda en los últimos años, sobre todo en el mundo empresarial. Hoy en día, las organizaciones desarroll...
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